
Hoy, 29 de junio, el "vasco" hubiera cumplido noventa y tres años.
En ese sitio atemporal donde te encuentres, sabrás seguramente, que tu nieta mayor andubo
recorriendo las calles por las que tus padres te habrán paseado; y especialmente aquella en la que se encuentra la casa donde naciste y aprendiste a caminar. También quiso saber si aún hay
en Los Arcos, gentes portadoras del mismo apellido; y tuvo encuentros muy cálidos que la conmovieron y me supo transmitir; a mí, que durante muchos años de mi vida soñé con llegar
a contemplar los lugares lejanos donde están las raíces familiares.
Y te digo, papá, que ahora es como si ya hubiese estado; porque claro, no se trata de tiempos y distancias; no son los lugares físicos; tampoco se trata de viajar y observar paisajes y encontrar
información. Este es un encuentro en "otros sitios"; en memorias ancestrales; y aún así, no se puede hablar de pasado. Hay pensamientos e imágenes entrelazados en la urdimbre de la vida;
de esa vida inagotable que trasciende nuestras pobres coordenadas de calendarios y geografías;
de esa Vida que reverbera reconciliación, encuentro, alegrías y perdones recíprocos; y un cierto
reconocimiento del propósito de "nuestro estar en el mundo".
No sabemos, papá, porque te tocó llegar al mundo en esa pequeña aldea navarra. Lo único que sabemos, tus hijos y nietos, es que nada hay fortuito; que nada hay carente de sentido. Y
¿sabés?; pronto tus biznietos serán ocho; el único varón hasta ahora, lleva nombre vasco: Iñaki.
Y el que está por llegar para noviembre, varón también, se llamará Unai.
Además te cuento, que tu único nieto varón, Martín, lleva el "euskal ardura" a pleno.
Por mi parte, estoy explorando esa misteriosa lengua euskera que me hace preguntarme
¿Nortzuk gara gu?
¡¡ Gero arte, aitatxo !!